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Clínica con niños

Publicado: 4 de Diciembre de 2018

¿Cómo llega un niño a la consulta de un psicoanalista?

¿Cómo creen que llega? ¿Viene solo? ¿Quién lo trae? ¿Quién hace la demanda?

Para que un niño sea traído a la consulta de un psicoanalista es porque ese niño presenta algún tipo de sufrimiento y eso ha llamado la atención de sus padres, de algún maestro u orientador o de algún pediatra.

Un niño llega a análisis por las resonancias que produce en un adulto. Llega porque es Otro quien se inquieta.

Cuando los padres van al encuentro con un analista lo hacen para hablar de lo que no anda bien, de las dificultades que encuentran en la vida de su hijo. Hay parejas que llegan por la intervención de un tercero, parejas que no siempre saben con exactitud en busca de qué acuden, si para ellos mismos o para el hijo.

El niño puede hacer un síntoma, otras veces el síntoma del niño responde a lo sintomático que hay en la estructura familiar. ¿Qué quiero decir con esto?

Podríamos decir que “el niño síntoma”, hace síntomas dentro del entorno familiar y también puede hacerlo fuera de él, como por ejemplo en la escuela, rompiéndose así el precario equilibrio mantenido dentro del hogar y se produce una demanda inducida por los maestros. O bien, el niño puede que demande a los otros con sus síntomas, que demande cuidados, amor, atención, así él está denunciando que algo no anda bien en su mundo.

¿Creen ustedes que el psicoanálisis con niños es una especialidad dentro del psicoanálisis?

Pues, no, el psicoanálisis es uno. El niño es un sujeto atravesado por el lenguaje, es un ser de lenguaje. ¿Qué quiero decir con esto? Que el niño puede ser un sujeto en análisis, por tanto analizante de pleno derecho, con lo que podemos esperar que surja el inconsciente como en la cura con adultos. Su palabra tiene el mismo valor que la del adulto: el valor de verdad, que no tiene por qué coincidir con la realidad, ya que es una verdad subjetiva, esto último es lo que le interesa al psicoanálisis.

No podemos negar que en el análisis con niños sí hay ciertas particularidades que deben tenerse en cuenta, como por ejemplo las técnicas que se utilizan. Las técnicas que utiliza un psicoanalista que trabaja con niños no son las mismas que cuando trabaja con adultos.

Como psicoanalista que practico el análisis con niños, lo primero que hago es entrevistarme con los padres y analizar la versión que traen, escuchar su discurso para localizar el lugar que el niño ocupa en sus deseos y por supuesto,escuchar lo que el niño tiene que decir. 

Al niño le ofrezco todos los medios posibles de intercambio y comunicación: dibujo, pintura, algunos juguetes, plastilina y por supuesto la palabra y el lenguaje del cuerpo. Durante la primera entrevista con el niño, se decide la naturaleza del lazo que él y yo vamos a contraer a lo largo de la cura.

A partir de estas entrevistas intento diferenciar el lugar de los padres y el del niño porque puede haber dos demandas bien diferentes. Le doy lugar a los diferentes discursos: el de los padres, pediatras, maestros y al del propio niño. Utilizando un lenguaje cotidiano, indago en las entrevistas lo que se disimula bajo insuficiencia operativa intentando percibir aquello que busca expresarse en el niño. Algunas veces, él no se siente escuchado por lo que “dice”, sino más bien por lo que los otros “dicen de él”.

Podríamos decir que nuestra posición como analista es tomar conocimiento del diagnóstico familiar, escolar o médico con el que generalmente los padres vienen a consultar, pero reservándome la responsabilidad de llegar a mi propio juicio clínico. 

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